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Las noches de club de las salas neerlandesas pierden un 14% de público en un año mientras la entrada media rinde un 6% más

El informe anual de la VNPF sobre 55 salas: las visitas a noches de club caen un 14% respecto a 2024 y solo el 19% se agota. La entrada media, en 19,55 €.

Por Redacción Futura Tickets

Redacción

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Según el informe «2025 Poppodia en -Festivals in Cijfers» de la VNPF, publicado el 10 de julio de 2026, las visitas a noches de club en 55 salas de música neerlandesas cayeron un 14% respecto a 2024, y el porcentaje de esas noches que se agotó pasó del 28% en 2023 al 19% en 2025. Entre 2024 y 2025, el ingreso medio por entrada y visita de pago subió de 18,42 a 19,55 euros sin IVA. El 52% de las salas cerró 2025 con resultado negativo.

Las visitas a noches de club en las salas de música neerlandesas cayeron un 14% en 2025 respecto a 2024, y solo el 19% de esas noches colgó el cartel de completo, frente al 28% de 2023. Entre 2024 y 2025, el dinero que cada visita de pago deja en taquilla subió de 18,42 a 19,55 euros.

Qué mide el informe, y qué es una «poppodium»

La VNPF —Vereniging Nederlandse Poppodia en -Festivals— publica desde 2004 la serie Poppodia en -Festivals in Cijfers. La edición de 2025 salió el 10 de julio de 2026. En esa fecha la asociación reunía 73 poppodia y 45 festivales; los festivales entraron en la serie en 2014.

El informe no retrata el sector entero. Recoge programa, público, empleo, ingresos y gastos de las 55 poppodia de las que hay cifras completas de 2023, 2024 y 2025, y añade programa y público de 43 festivales asociados en 2025. Los datos llegan por el Poppodium Analyse Systeem (PAS), el sistema con el que las salas reportan a la asociación. Que la muestra sea la misma en los tres años es lo que permite comparar sin trampa.

Conviene aclarar de qué salas hablamos, porque el titular se tuerce con facilidad. Una poppodium no es una discoteca. Es una sala de música pop, mayoritariamente sin ánimo de lucro y con subvención municipal, que programa conciertos y también noches de club. El propio informe lo dice: estas salas no persiguen un resultado positivo, sino cumplir una función pública de calidad artística y desarrollo de talento. Lo que cae en estas cifras es la noche de club dentro de esas salas. No es el ocio nocturno comercial neerlandés, del que este documento no dice nada.

Una precisión más, y de las que cambian la lectura: el informe cuenta *bezoeken*, visitas. Una persona que va cuatro veces son cuatro visitas. No hay dato de personas distintas.

El público: menos visitas, y la caída no está repartida

Las 55 salas sumaron 6.444.864 visitas en 2025. En 2024 fueron 6.756.832 y en 2023, 6.259.436. Casi un 5% menos que el año anterior, un 3% más que dos años antes.

Dentro de ese total cada tipo de actividad va por su lado. Las noches de club cayeron un 14% respecto a 2024, y un 13% si se compara 2025 con 2023. Los conciertos en el propio edificio bajaron un 4% en 2025 respecto a 2024, pero siguen un 9,5% por encima de 2023. Las actividades musicales fuera de la sala crecieron un 5% en 2025 y acumulan un 8,0% desde 2023. La programación no musical cedió un 1% en 2025 respecto a 2024, y las actividades cerradas —formación, alquiler a empresas—, un 2%.

El reparto de 2025 queda así: 51,5% conciertos en el propio edificio, 18,6% noches de club, 17,9% actividades musicales en otras localizaciones, 8,2% programa público no musical y 4,4% actividades cerradas. La música supuso el 88% de todas las visitas. El 86% de las visitas fue con entrada de pago; el 14%, gratuitas.

Mientras el público bajaba, el programa crecía: 20.428 actividades en 2025, un 3% más que en 2024 (19.893) y un 4% más que en 2023 (19.674). De ese programa, un 40% fueron conciertos en el propio edificio, un 15% noches de club, algo más de un 11% actividades en otras localizaciones —sobre todo conciertos—, un 17% programa público no musical (cine, teatro, debate) y un 18% actividades cerradas. Casi dos tercios del calendario fue música.

Los llenos: del 28% al 19% en dos años

Aquí está el dato que un promotor mira antes que el total.

En 2023 se agotó el 28% de las noches de club. En 2024, el 25%. En 2025, el 19%. Nueve puntos en dos años.

Los conciertos también aflojan, y decirlo es más honesto que esconderlo: 26% agotados en 2023, 23% en 2024, 21% en 2025. Cinco puntos. Pero la pendiente es la mitad de pronunciada, y el orden se ha dado la vuelta: en 2023 y 2024 la noche de club se agotaba más a menudo que el concierto, y en 2025 es al revés.

La media de asistentes por noche de club pasó de 455 en 2023 a 406 en 2025. La media por concierto, en cambio, subió en ese mismo periodo, porque las visitas a conciertos crecieron más deprisa que el número de conciertos programados. El informe no da la cifra concreta de esa media y aquí no se inventa.

Hay un segundo movimiento debajo. Entre 2023 y 2025, las visitas a noches de club cayeron más que el número de noches de club organizadas. Es decir: se programaron menos noches de club y además fueron peor. Las dos cosas a la vez.

Nada de esto es uniforme. El 60% de las salas vio caer sus visitas a noches de club entre 2023 y 2025; el 40% declaró crecimiento. En conciertos la proporción se invierte: el 34% anotó caída frente al 66% que creció. A cuatro de cada diez salas la noche de club les sigue funcionando.

El informe no explica por qué cae. No propone ninguna causa, y no vamos a ponerla nosotros.

Por qué importa: el dinero está entrando por el concierto

El informe publica el público y el dinero en capítulos separados y no los cruza en ningún punto. Cruzarlos es lo interesante.

Las 55 salas ingresaron 247,1 millones de euros en 2025: un 2% más que en 2024 (242,3) y un 14,1% más que en 2023 (216,5). El 68% de esos ingresos viene directamente del público —40% venta de entradas, 23% hostelería y 6% otros ingresos de público: guardarropa, taquillas, gastos de gestión, cuotas de socio y merchandising—. Las subvenciones, casi todas municipales, son el 24%. El patrocinio, el 1%.

Desde 2023, la venta de entradas ha crecido un 23% y la hostelería, un 13%. En porcentaje suben más otras dos partidas: el patrocinio, un 36%, y el alquiler para actividades cerradas, un 15%. El patrocinio, eso sí, pesa un 1% de los ingresos: crece rápido y mueve poco sobre el total. Las subvenciones, un 11%. Y el ingreso medio por entrada y visita de pago pasó de 18,42 euros en 2024 a 19,55 en 2025, un 6% más. Cuidado con ese número: va sin IVA y es una media de todo el programa —conciertos, noches de club y actividades no musicales—. No es el precio de una entrada de club.

Aun así la dirección es inequívoca. La entrada rinde más que nunca justo mientras la pista se vacía. El negocio de estas salas se está haciendo en el concierto.

El lado del gasto lo confirma sin decirlo así. El informe atribuye la subida de los costes de programa entre 2023 y 2025 —un 17%— a más conciertos y a cachés más altos, y anota que el número de noches de club, en cambio, bajó. Esos costes directos de programa fueron un 62% cachés de artistas, un 5% derechos de autor y un 33% otros gastos de artista: viajes, catering, alojamiento, equipo, decorado y comisiones de agencias de contratación.

Y sin embargo, las cuentas no salen. Los gastos de 2025 fueron 251 millones: un 2,3% más que en 2024 y un 16,8% más que en 2023. Suben más deprisa que los ingresos. El resultado medio fue del -1,6% sobre los ingresos totales. El 52% de las salas cerró 2025 en negativo, el 11% quedó en equilibrio y el 37%, en positivo.

El desglose del gasto enseña dónde se va el dinero: personal 38%, programa 36%, inmueble 11%, compras de hostelería 6%, marketing 2% y otros 8%. En 2025 respecto a 2024, el personal subió un 8% y el marketing un 7%, mientras el programa solo subió un 1%. Desde 2023, el personal acumula un 25%. El informe apunta a un desplazamiento de trabajo contratado hacia trabajo asalariado, posiblemente por el fin de la moratoria de sanción sobre la falsa autonomía (*schijnzelfstandigheid*); es la hipótesis de la publicación, no un hecho cerrado. A día de hoy, el 78% del coste de personal es plantilla, el 12% autónomos y un 5% ETT y personal vía empresa de nóminas.

Un dato ordena todo lo anterior: la venta de entradas cubrió el 96% de los costes de programa en las salas pequeñas, el 95% en las medianas y el 114% en las grandes. Solo las grandes pagan su programación con lo que venden. En las demás, esa diferencia tiene que salir por fuerza de las otras partidas de ingreso —lectura nuestra, el informe no lo desglosa así—, empezando por la barra y la subvención municipal.

La propia VNPF advierte de que detrás de las medias hay diferencias grandes entre salas, y de que unos déficits más frecuentes pueden acabar forzando recortes en programa, personal y desarrollo de público, y haciendo más difícil asumir riesgos artísticos.

Es el mismo problema que en Alemania ha llevado a cobrar un euro por entrada y repartirlo de las salas grandes a las pequeñas, o a que el distrito berlinés de Friedrichshain-Kreuzberg pague un millón de euros al año de dinero público para que los clubes del RAW-Gelände sigan abiertos. Otros países, las mismas cuentas que no cuadran. El contraste está en el mercado español del directo, donde la APM contabilizó 807,2 millones de euros de taquilla en 2025, un 11,24% más que el año anterior, aunque con un crecimiento igual de desigual por territorios.

La segunda foto: fuera de las salas pasa lo mismo

El 19 de enero de 2026, Respons publicó una investigación por encargo de la VVEM (Vereniging van Evenementen Makers), presentada en Eurosonic Noorderslag, en Groninga. Es otra asociación y otro método: cubre eventos a partir de 3.000 personas de aforo. Por eso sirve como comprobación independiente de la dirección del dato.

El número de festivales de EDM/dance cayó un 11% en 2025. Los festivales de pago bajaron un 4% en número, pero atrajeron un 5% más de público. Las visitas a grandes conciertos subieron un 2%. La programación internacional pasó del 52% en 2024 al 55% en 2025. Según el resumen que publica la VNPF de ese estudio, las visitas a dance cayeron un 2%; esa cifra no aparece en la nota de Respons y va atribuida a ese resumen.

Dos asociaciones distintas, dos metodologías distintas, la misma dirección: el concierto aguanta y el dance encoge. El ánimo, eso sí, es mejor que hace un año —el 60% de los organizadores se declara positivo sobre 2026, frente a menos del 50% doce meses antes—, pero las preocupaciones por la subida de costes siguen ahí. Las mismas que aparecen en las cuentas de las poppodia.

Qué hacer con esto

Mirar la tasa de llenos, no el total vendido. Una sala neerlandesa que solo mirase las visitas totales vería un 5% menos que el año anterior y lo llamaría mal año. Mirando los llenos vería nueve puntos menos en dos años en la noche de club y cinco en el concierto: dos problemas de tamaño distinto. El porcentaje de eventos agotados, por tipo de actividad y por año, es lo que separa un bache de un cambio estructural.

Separar la cuenta de la noche de club de la del concierto. En estas salas las dos cosas conviven en el mismo edificio y acaban en la misma cuenta de resultados. Si no se separan entrada, caché y barra por tipo de noche, una pata puede estar financiando a la otra durante años sin que nadie lo vea. En el caso neerlandés, el concierto crece en visitas y en caché mientras la pista se vacía.

Leer el ingreso por visita junto al de barra. En las poppodia la hostelería es el 23% de los ingresos, y el gasto medio de barra por visita subió de 7,87 euros en 2024 a 8,66 en 2025: un 10%, más que la entrada. Una noche con menos gente puede facturar igual si esa gente consume más; y una noche llena de entrada barata puede no cubrir el caché. Los dos números juntos, o ninguno.

Distinguir visitas de personas. Todo el informe está construido sobre visitas. Una caída del 14% puede ser menos gente, o la misma gente viniendo menos veces, y no se corrigen igual. Si el sistema de venta no permite separar compradores nuevos de recurrentes, no hay forma de saber cuál de las dos está ocurriendo. Es una de las razones por las que el ticketing de un club se mide distinto al de un concierto.

Fuentes

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto ha caído el público de las noches de club en las salas neerlandesas?
Las visitas a noches de club en las 55 salas que analiza la VNPF cayeron un 14% en 2025 respecto a 2024, y un 13% si se compara 2025 con 2023. La media de asistentes por noche de club pasó de 455 en 2023 a 406 en 2025, y el porcentaje de noches agotadas bajó del 28% en 2023 al 25% en 2024 y al 19% en 2025. La caída no es uniforme: el 60% de las salas perdió público de club entre 2023 y 2025 y el 40% declaró crecimiento.
¿Qué es una «poppodium» y en qué se diferencia de una discoteca?
Una poppodium es una sala de música pop neerlandesa, mayoritariamente sin ánimo de lucro y con subvención municipal, que programa tanto conciertos como noches de club. El informe de la VNPF señala expresamente que estas salas no persiguen un resultado positivo, sino cumplir una función pública de calidad artística y desarrollo de talento. No son discotecas ni clubs comerciales: lo que cae en estas cifras es la noche de club dentro de esas salas, no el ocio nocturno privado, del que este informe no dice nada.
¿Cuánto ingresa por entrada una sala de música en Países Bajos?
El ingreso medio por entrada y visita de pago fue de 19,55 euros en 2025, frente a 18,42 euros en 2024: un 6% más. Son cifras sin IVA y son una media de todo el programa —conciertos, noches de club y actividades no musicales—, así que no equivalen al precio de una entrada de club. La venta de entradas supuso el 40% de los ingresos totales de estas salas en 2025 y creció un 23% entre 2023 y 2025.
¿Por qué la mitad de las salas neerlandesas cerró 2025 en pérdidas?
Porque los gastos suben más deprisa que los ingresos. En 2025 las 55 salas ingresaron 247,1 millones de euros (+2% sobre 2024) y gastaron 251 millones (+2,3%). Desde 2023, los ingresos han subido un 14,1% y los gastos un 16,8%. El resultado medio fue del -1,6% sobre ingresos: el 52% de las salas cerró en negativo, el 11% en equilibrio y el 37% en positivo. Las partidas que más crecieron en 2025 fueron personal (+8%) y marketing (+7%).
¿Está cayendo también el dance fuera de las salas de música?
Sí, según una investigación independiente. El estudio que Respons realizó por encargo de la VVEM, presentado en Eurosonic Noorderslag el 19 de enero de 2026 y centrado en eventos a partir de 3.000 personas de aforo, cifra en un 11% la caída del número de festivales de EDM/dance en 2025. En el mismo estudio, las visitas a grandes conciertos subieron un 2% y los festivales de pago, con un 4% menos de eventos, atrajeron un 5% más de público.

Sobre el autor

Redacción Futura Tickets

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Elaborado por la Redacción de Futura Tickets con asistencia de IA y revisión editorial humana. Responsable editorial: Alejandro García Cestero. Foto: selcuk sarikoz vía Pexels.

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