Oques Grasses toca cuatro noches en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona: 7, 8, 9 y 10 de octubre de 2026, todas a las 20:30. Las cuatro están agotadas, suman 220.000 espectadores y una de ellas no es la fecha que se vendió.
El concierto previsto para el lunes 5 pasó al jueves 8. El aviso oficial del recinto cabe en dos frases: «The concert scheduled for Monday, October 5th has been postponed to Thursday, October 8th» y «Both tickets and parking spots are valid for the new date». La entrada y la plaza de aparcamiento siguen sirviendo para la fecha nueva. El recinto no da motivo del cambio; la crónica de EFE de la primera noche, el 7 de octubre, lo atribuye a la lluvia.
Las cuatro fechas son la despedida de los escenarios del grupo. Su promotor, The Project, escribe que la banda, de Osona, «ha batido todos los récords agotando en pocos minutos todas las localidades». El total de 220.000 espectadores lo dan el promotor y El Nacional. Las versiones sobre cuántos minutos tardó no coinciden: nos quedamos en «pocos».
Un aplazamiento de tres días que no movió la taquilla
Para quien monta eventos, lo que cuenta no es el lleno, es cómo se resolvió el cambio. Mover la noche tres días, al jueves 8, y declarar válidas entrada y aparcamiento deja la taquilla donde estaba: la misma entrada sirve, el aparcamiento viaja con ella y nadie tiene que gestionar canjes. La alternativa —reemitir entradas o reembolsar— cuesta dinero y horas de atención. Es nuestra lectura de la operación; el aviso del recinto solo dice que la entrada vale.
El recinto detalla además un requisito de acceso: los menores de 16 años necesitan autorización de un progenitor y han de entrar acompañados de un adulto responsable.
El mercado español de música en vivo cerró 2025 con 807,2 millones de euros de taquilla, según el Anuario de la APM. El mismo recinto aparece en el Music Bank de Barcelona, y otra despedida con gira corta y aforos grandes, en la de El Último de la Fila.
