California ha aprobado una ley que prohíbe vender entradas que el vendedor no tiene. El gobernador la firmó el 27 de septiembre de 2026 y, sin cláusula de urgencia, se aplica desde el 1 de enero de 2027.
Qué ha pasado
El texto promulgado es obra del asambleísta Isaac Bryan y entró como capítulo 474. Reescribe el régimen de venta de entradas del Business and Professions Code: deroga y reinstaura las secciones 22502.1, 22503 y 22505.5, modifica la 22502.3 y añade la 22505.6.
El concepto central es la «venta especulativa»: anunciar, ofrecer, aceptar pago por o vender una entrada sin posesión real o presunta de ella ni autorización del promotor o del recinto. La posesión presunta exige tres cosas: haberla pagado por completo, tener derecho jurídicamente exigible a recibirla y confirmación de compra o cesión del vendedor original, el promotor o el recinto.
Obliga también al mercado de reventa, que no puede cobrar comisión ni facilitar una venta especulativa de forma consciente o temeraria. Quien infrinja y no entregue la entrada al precio contratado responde ante el comprador por el doble de ese precio, más los gastos no reembolsables en que incurriera de buena fe, más abogado y costas.
Quedan fuera los abonos de temporada, los paquetes de varios partidos o de playoffs y el inventario retenido a discreción del titular de derechos o del recinto, si los vende él o su agente autorizado antes de arrancar la temporada. Y es ilegal el software que salte colas o límites de compra.
Las dos cláusulas que cambian la operativa
La primera: queda prohibido anunciar, listar, promocionar, ofrecer o vender una entrada antes de que el promotor, el recinto, el titular de derechos o el vendedor original la hayan puesto a la venta. La ley define «onsale» como la fecha y hora oficiales en que las entradas quedan disponibles para el público general. Ese dato pasa de nota de marketing a hecho que hay que poder demostrar: quién abrió la venta, cuándo y en qué canal.
La segunda: es ilegal dar a entender que un evento en directo está agotado cuando el vendedor original o un vendedor autorizado todavía tienen entradas. La misma sección prohíbe sugerir que una reventa viene de fuente autorizada, o que un anuncio corresponde a un asiento, fila o sección concretos sin base razonable. Infringirlo es publicidad falsa o engañosa. «Agotado» pasa de fórmula de urgencia a afirmación verificable contra el inventario oficial.
Lo inusual es quién critica la ley. Live Nation la calificó de pequeño paso contra las entradas fantasma y pidió aplicación rigurosa del Departamento de Justicia de California. Según CalMatters, la National Independent Venue Association se opuso a la versión final: su director ejecutivo, Stephen Parker, dijo que pone en riesgo a pequeñas empresas y a entidades sin ánimo de lucro que programan conciertos cada noche. El mismo medio recoge que el gobernador advirtió al firmarla de un enfoque desigual que permite a algunos vendedores esquivar obligaciones y pidió al autor que la afine. No fija ningún tope de precio: eso es el debate español.
Qué hacer con esto
- Deja traza del onsale, fecha y hora, por evento y canal: es lo que prueba que no vendiste antes.
- Audita quién puede escribir «agotado» y contra qué inventario. Depende de la plataforma que te vende.
- No publiques asiento, fila ni sección sin base, y fija límites por comprador en la venta primaria: ahí está el control real de la reventa.