Los compromisos que la Autoridad de Consumidores y Mercados de Países Bajos (ACM) declaró vinculantes a Ticketmaster vencen el 20 de diciembre de 2026. Lo fija la propia decisión, de 20 de diciembre de 2024: dos años desde su entrada en vigor. Quedan poco más de diez semanas.
Qué declaró vinculante la ACM
La decisión de compromisos —expediente ACM/24/188441— se dictó al amparo del artículo 12h de la Instellingswet Autoriteit Consument en Markt, la ley del regulador, que le permite declarar vinculantes los compromisos que propone una empresa.
El asunto es la reventa de las entradas que Ticketmaster vende en primera instancia: la ACM temía que sus condiciones limitaran la competencia entre plataformas de reventa. El compromiso central es mantener gratuita la *transferfunctionaliteit*, la función que permite traspasar digitalmente una entrada a otro usuario y revenderla así en una plataforma ajena.
El paquete añade avisos con dos meses de antelación de los cambios técnicos sustanciales, el veto a la marcha atrás —salvo que la ACM lo autorice— en las condiciones y la política de reventa que Ticketmaster cambió tras el 26 de junio de 2023, y reportes periódicos al regulador sobre quién pide desactivar la transferencia.
El plazo lo fijó Ticketmaster
La cláusula 12 sitúa la entrada en vigor cuando la ACM adopta la decisión. La 13 añade la duración: dos años, salvo que la ACM decida que todos o parte de los compromisos ya no son necesarios, por ejemplo por desarrollos tecnológicos o de mercado. El apartado 2 lo pone con fecha: vinculantes hasta el 20 de diciembre de 2026 inclusive.
Esos dos años no los propuso el regulador. Según el apartado 151 del PDF de la decisión, fue Ticketmaster quien ajustó la duración a dos años desde la declaración de obligatoriedad.
Las rivales ya avisaron
TicketSwap y Viagogo alegaron que el plazo era demasiado corto y que la eficacia de los compromisos no podría monitorizarse ni demostrarse suficientemente. TicketSwap añadió que su inversión considerable para vender entradas móviles de Ticketmaster no se recuperaba en ese periodo. Viagogo preguntó qué ocurrirá si Ticketmaster revierte sus cambios al vencer.
La ACM replicó que esa inversión se decidió a principios de 2024 al margen de los compromisos, que garantizan la gratuidad mientras duren.
Sobre el día después conviene leer el apartado 153 literal: la ACM no ve indicios de que Ticketmaster suprima la función —ya sirve para revender en plataformas de terceros y la usan amigos y familiares—, lo que no es decir que no pueda desaparecer. Si desapareciera, revivirían los riesgos de competencia del capítulo 5 y la ACM podría intervenir.
Lo único comprometido es un repaso: el apartado 154 razona que, por estar el ticketing en movimiento, dos años permiten examinar los desarrollos del mercado antes del vencimiento. El 6 de marzo de 2026 el Rechtbank Rotterdam desestimó íntegramente el recurso de TicketSwap contra la decisión; cabe recurso ante el College van Beroep voor het bedrijfsleven. La sentencia avaló el instrumento, no tocó su caducidad.
Para quien vende entradas en Países Bajos —donde además cambia el carril de los pagos online— la diferencia es de naturaleza: UOKiK en Polonia escribió las reglas y sancionó; la ACM aceptó compromisos con fecha de caducidad. Quien apoye su control del secundario en una función ajena hará bien en repasar cómo se controla la reventa desde la primaria.